¿basura o residuo?

La Ley 25.916 (2005) (1), en su artículo 2 define: “Denomínese residuos domiciliarios a aquellos elementos, objetos o sustancias que como consecuencia de procesos de consumo y desarrollo de actividades humanas, son desechados y abandonados”.

 

Otros autores introducen el concepto de “utilidad” para distinguir entre residuos y basura: “Los residuos se integran por desechos que pueden volver a utilizarse y por basura que no se reutiliza” (Pírez y Gamallo, 1994).

 

Otros, introducen las “factores sociales” para afirmar que “tanto la basura como los residuos y la suciedad son categorías dinámicas” (D’hers, 2013). Por tanto, lo que hoy definimos como basura, residuo y suciedad no es igual a lo que pensábamos hace algunas décadas, y concretamente, la basura/residuo de hoy, nada tiene que ver con lo de otros tiempos.

 

Composición de la basura en Córdoba

 

Podemos afirmar, entonces, que basura y residuo son categorías y conceptualizaciones culturales, que surgen de un proceso socio-histórico particular y que están en directa vinculación con los modos de producción y de consumo vigentes. Así, por ejemplo, el mismo papel que fue envase de una golosina es basura, si está tirado en la calle, y es residuo si está en un cesto diferenciado.

También resulta útil comprender que hoy los residuos se nos presentan como “objetos privados” que se convierten en “asunto público” (de la sociedad y el Estado) cuando son puestos en una bolsa y dejados a la espera de ser recolectados. Casi la totalidad de estos materiales terminan en el vertedero de Piedras Blancas, el cual registra ingresos promedio de 55.151 toneladas mensuales de basura (2). En cuanto a los residuos, los últimos datos disponibles indican que, en el año 2013, por la “vía formal” apenas se recicló el 0,42% de lo generado (3).

 

 

Consumo responsable

 

Ésto implica que en la actividad cotidiana de ir de compras no sólo tengamos en cuenta la relación precio-calidad de los productos que estamos comprando, sino también el impacto ambiental y social previo (durante el proceso productivo) y posterior a nuestro consumo (los desechos que quedarán). Por ejemplo, comprar una bebida en una botella de vidrio es más responsable que elegir una con envase plástico.

 

Se utiliza el concepto de las “3 R” para referirse a las acciones que podemos sostener en nuestra vida cotidiana y que, además de aportar a la economía familiar, disminuyen el impacto socio-ambiental de nuestras prácticas de consumo y generación de basura:

 

Reducir: “La mejor basura es la que no se produce”. Tener presente esta idea nos ayuda a pensar si realmente necesitamos comprar o tirar algo que aparentemente “necesitamos”. Priorizar una elección sobre lo más necesario, lo más duradero y lo que menos residuos genere, sería la elección más racional.

 

Reutilizar: Antes de tirar algo, es útil pensar si no podemos darle otro uso o adaptarlo a otra función.

 

Reciclar: Si no pudimos evitar, reducir o reutilizar algún residuo, lo mejor será separarlo adecuadamente para otro (en este caso, por la Coop. La Esperanza) pueda recolectarlos, acondicionarlos y destinarlos a ser materia prima de nuevos productos.

 

“Cuando comprás un producto también estás comprando su envase”

 

¿Cómo separar los residuos individualmente?

Lo mejor, sería poder separar los residuos en 3 grupos:

 

  1. Reciclables: Estos materiales deben estar limpios para permitir y facilitar que sea reciclado. En esta categoría entran botellas y envases plásticos y de vidrio, papel, cartón, telgopor, metales, y similares. Desde la Coop. La Esperanza estamos trabajando con este grupo de materiales.

  2. Orgánico compostable: En este grupo tenemos restos de comida no elaboradas (yerba, saquitos de té, frutas, verduras, huesos), servilletas de papel, cesped. Aproximadamente la mitad de los residuos domésticos son orgánicos, por lo que si son correctamente separados y dispuestos, pueden “reciclarse naturalmente” mediante el compostaje. Así pueden obtenerse abonos naturales (líquidos y sólidos). Desde la Coop. La Esperanza, planificamos poder trabajar con estos materiales en un futuro próximo y promover el compostaje en cada casa.

  3. No reciclables: este sería el material de rechazo que luego será recolectado y que terminará enterrado en un relleno sanitario. Es importante identificar lo que ponemos en esta bolsa porque esto es la “basura” que más afecta nuestro ambiente y salud y que menos trabajo genera. Aquí va todo lo que no pudo entrar en los dos grupos anteriores.

1 Ley Nacional de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental para la Gestión Integral de Residuos Sólidos Domiciliarios.

2 Red Ciudadana Nuestra Córdoba, 2014. Indicadores Ciudadanos 2014. Disponible en http://goo.gl/VwPuhE

3 Red Argentina, 2014. Transporte público, vivienda y residuos: Indicadores comparados en ciudades argentinas. Disponible en: http://goo.gl/3BEpf5

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